07 enero 2022

The Wailing Wailers


The Wailing Wailers es un disco clave para entender los orígenes de Bob Marley y la transición del ska al reggae, aunque muchas veces se le mire como un álbum “menor” frente a lo que vendría después.

Fue publicado originalmente a finales de 1965 por Studio One, el sello de Coxsone Dodd, y en realidad funciona más como una compilación de grabaciones realizadas entre 1964 y 1965 por Bob Marley, Bunny Wailer y Peter Tosh cuando aún eran conocidos simplemente como The Wailers. Estamos hablando de la era más temprana del grupo, todavía profundamente anclada en el ska jamaicano, con ritmos rápidos, secciones de metales marcadas y una energía juvenil muy clara.

Contó con la participación de Bob Marley, Peter Tosh y Bunny Wailer como el centro de la producción, sin embargo fueron los músicos de The Soul Brothers quienes, para ese momento, ya habían evolucionado de lo que había sido The Skatalites y estarían a cargo del acompañamiento instrumental.

Musicalmente, el álbum captura a Marley antes del reggae consciente y del discurso rastafari explícito. Aquí domina el ska vocal, con influencias del doo-wop, el rhythm & blues estadounidense y la tradición coral jamaicana. Canciones como "Simmer Down", "Rude Boy" o "Put It On" dejan ver su talento melódico y narrativo, pero aún hablan más del ambiente callejero, los rude boys y la vida cotidiana en Kingston que de espiritualidad o política global.

Existen algunas curiosidades respecto a este primer trabajo musical de la banda, como que Bob moldeaba su voz a partir del soul estadounidense, mostrando una importante influencia de Curtis Mayfield, o que "Simmer Down", el tema mas famoso del álbum, fue un encargo directo de Coxsone Dodd para incitar a los rude boys que generaban cierta violencia en las actuaciones musicales de la banda y los soundsystem, a que guardaran la calma.

El álbum se ha sido reeditado en numerosas ocasiones desde su primer lanzamiento en 1965, sin embargo las listas de canciones en cada una de ellas ha variado ligeramente respecto a algunos temas y títulos de canciones, todo gracias al trabajo de sellos como Heartbeat Records bajo el auspicio de Studio One. Sin este disco —y sin la experiencia adquirida por la banda en Studio One— difícilmente se entendería la evolución posterior tanto de Bob como de The Wailers.



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