En el amplio mapa sonoro de la música jamaicana, pocas voces han sido tan reconocibles, cálidas y versátiles como la de John Holt. Nacido el 11 de julio de 1947 en Kingston, Jamaica, este cantante dejó una impronta indeleble en el desarrollo del rocksteady, el reggae clásico y el subgénero conocido como lovers rock. Su capacidad para transitar entre baladas románticas, himnos rastafaris y versiones orquestadas de clásicos internacionales, lo convirtió en un artista querido por públicos muy diversos, dentro y fuera del mundo del reggae.
Su historia musical comenzó temprano, participando en concursos de talentos desde niño y grabando sus primeras canciones en la adolescencia. Sin embargo, su consagración llegó en la segunda mitad de los años 60 como vocalista principal de The Paragons, una de las agrupaciones más emblemáticas del rocksteady jamaicano. En esta etapa compuso y grabó algunos de los temas más representativos del género, como el inmortal “The Tide Is High”, producido por Duke Reid para su sello Treasure Isle. Esta canción, que capturaba la cadencia delicada y la armonía vocal típica del rocksteady, alcanzaría décadas más tarde reconocimiento global tras ser versionada por Blondie, pero su raíz y fuerza original se mantienen firmes en la interpretación de Holt y los suyos.
A partir de 1969, John Holt comenzó una extensa carrera como solista, colaborando con algunos de los productores más influyentes de Jamaica: Coxsone Dodd en Studio One, Bunny Lee en sus innovadores experimentos dub, Harry Mudie en sus arreglos sinfónicos, y hasta Lee "Scratch" Perry en sus momentos más excéntricos. En todos estos escenarios Holt destacó por su voz controlada, sensible, cargada de emociones pero nunca excesiva. Esa mezcla de serenidad y lirismo vocal lo llevó a convertirse en un intérprete codiciado para el nuevo tipo de reggae que florecía: uno que no solo hablaba de resistencia o espiritualidad, sino también del amor, el desamor y los anhelos íntimos.
Este giro hacia lo romántico se cristalizó en “1000 Volts of Holt”, publicado en 1973, un álbum en el que versionó temas del pop británico y estadounidense con arreglos orquestales y una base reggae pulida y elegante. Canciones como “Help Me Make It Through the Night”, “I'd Love You to Want Me” y “Killing Me Softly” encontraron nueva vida en su voz, y el disco se convirtió en un éxito rotundo en el Reino Unido, especialmente entre la diáspora afrocaribeña. Este trabajo sentó las bases para lo que más tarde se conocería como lovers rock, un subgénero que florecería en suelo británico y del cual Holt fue uno de los grandes precursores, incluso sin proponérselo.
Sin embargo, limitar a John Holt al terreno de lo romántico sería injusto. En la década de 1980 sorprendió al mundo con “Police in Helicopter”, una poderosa canción de protesta que denunciaba la represión estatal contra el cultivo de marihuana en Jamaica. Esta canción se convirtió en un himno del rastafarismo y lo conectó con una nueva generación que veía en él no solo a un crooner sofisticado, sino también a un defensor de las raíces, la libertad y la justicia.
Su discografía es vastísima, con más de 40 álbumes publicados a lo largo de cinco décadas, muchos de ellos recopilaciones o reediciones de sus múltiples sesiones en estudio. Más allá de la cantidad, lo que destaca es la coherencia de su propuesta artística: siempre centrada en la belleza melódica, la claridad de interpretación y un respeto absoluto por la música y el público. Su voz, sin necesidad de grandes alardes ni efectos, transmitía cercanía, sinceridad y una sensibilidad que conectaba tanto con quienes buscaban consuelo en el amor como con quienes hallaban en el reggae una forma de identidad y resistencia.
John Holt murió el 19 de octubre de 2014 en el Wellington Hospital, ubicado en St John's Wood, Londres, Inglaterra a los 67 años, después de luchar contra problemas de salud. Se sabe que fue trasladado al hospital tras desplomarse mientras actuaba en un concierto, y poco después su familia confirmó que la causa de la muerte fue cáncer colorrectal.
Hoy se cumplen 10 años desde que John Holt partió físicamente, dejando un vacío imposible de llenar en la música jamaicana. Su voz, que supo navegar entre la dulzura romántica y la fuerza de la denuncia, sigue viva en cada vinilo, en cada versión reinterpretada y en cada sound system que hace vibrar sus canciones. Fue una de esas figuras puente entre épocas, estilos y generaciones. Supo ser Paragon en los años sesenta, baladista en los setenta, voz política en los ochenta y leyenda en adelante. Escuchar a John Holt hoy es escuchar la historia viva del reggae en su forma más melódica y humana.
Recordarlo hoy no es solo un acto de nostalgia, sino un homenaje a un artista que trascendió géneros y generaciones, y cuya obra continúa inspirando a amantes del reggae en todo el mundo.
