El día de hoy la comunidad artística del reggae en Jamaica se encuentra conmovida por la noticia de que el cantante Pat Kelly ha fallecido a causa de una falla renal.
La noticia de su muerte ha provocado numerosas muestras de respeto y homenaje en la comunidad musical. Programas de radio especializados, estrellas del reggae y por supuesto, los fans de su música lo recordamos no solo por su voz única, sino también por su calidez personal y su contribución a la música jamaicana.
Reconocido por su inconfundible falsete y su afinación perfecta, fue una de las figuras más elegantes de la música jamaicana, un intérprete que supo fusionar el refinamiento melódico del soul con la identidad propia del rocksteady y el reggae. Su legado se mantiene vivo en canciones que siguen emocionando a las nuevas generaciones. Es por eso que hoy hacemos una breve semblanza de su trayectoria musical.
Nacido como Horatious Adolphus Kelly el 6 de agosto de 1944 en Kingston, Jamaica, su carrera se desarrolló durante más de cinco décadas y dejó una huella particular en la historia de la música jamaicana: la de un cantante de voz aterciopelada, con un estilo profundamente influenciado por el soul estadounidense, capaz de tender puentes entre el refinamiento melódico del rocksteady y la evolución hacia el reggae.
En 1966, Kelly se trasladó a Springfield, Massachusetts para estudiar electrónica. Esa experiencia le permitió formarse como ingeniero de sonido, una faceta que más tarde desarrollaría en estudios de grabación icónicos de Jamaica. Su ingreso como cantante se produjo casi por accidente: amigos cercanos, impresionados por su voz durante pruebas en el estudio, lo animaron a lanzarse a grabar. Lo que empezó como una experiencia casual se transformó en una carrera duradera.
El verdadero punto de inflexión llegó en 1967, cuando reemplazó a Slim Smith como vocalista principal de The Techniques, un grupo clave en la estrategia de Duke Reid para afianzar su dominio en la era del rocksteady a través de su sello Treasure Isle.
Kelly afrontó una prueba exigente: mantener el nivel que Slim Smith había dejado. Sin embargo, su falsete distintivo, combinado con las armonías impecables de Winston Riley y Bruce Ruffin, garantizó el éxito del trío en temas como My Girl, Love Is Not a Gamble, You Don’t Care y Queen Majesty. Estas dos últimas, versiones de The Impressions de Curtis Mayfield, no solo fueron populares en Jamaica, sino que se convirtieron en clásicos internacionales del rocksteady.
En 1968, Kelly inició su carrera como solista bajo la guía de Bunny Lee, debutando con la versión Little Boy Blue de Curtis Mayfield. Un año más tarde, su sencillo How Long Will It Take se convirtió en el más vendido en Jamaica. Este tema marcó un hito al incorporar arreglos de cuerdas, algo inusual en la producción jamaicana de la época y que se convirtió en parte esencial de su estilo. En ese periodo firmó con Pama Records en el Reino Unido, con quienes lanzó el LP Pat Kelly Sings en 1969.
Durante la primera mitad de los años setenta, Kelly trabajó con productores como Phil Pratt, grabando canciones como Talk About Love y Soulful Love, y realizando interpretaciones que adaptaban con delicadeza baladas del pop y el soul al contexto jamaicano. Su voz suave y su elegancia interpretativa lo convirtieron en una figura representativa del lovers rock, mucho antes de que este subgénero alcanzara plena popularidad en el Reino Unido.
Paralelamente, retomó su faceta técnica como ingeniero de sonido, colaborando en los Channel One Studios y en el taller de King Tubby, epicentros del dub y la experimentación sonora en Jamaica. En 1978, produjo su propio álbum Youth and Youth, que reafirmó su inclinación hacia un reggae más romántico y melódico. Sin embargo, a finales de esa década, con el auge de un reggae más político y militante, su estilo perdió algo de protagonismo en la escena local.
A pesar de ello, Kelly nunca dejó de actuar. En los años ochenta y noventa, participó en una nueva formación de The Techniques junto a Lloyd Parks y Johnny Johnson, con giras que lo llevaron a Europa, Japón y Estados Unidos. Su repertorio clásico siguió siendo bien recibido por audiencias que valoraban la pureza de su interpretación y su fidelidad a los arreglos originales. En la década de 2000, su actividad se redujo debido a problemas de salud, pero aún realizó presentaciones selectas. Apenas el año pasado ofreció conciertos en Europa y Estados Unidos, adaptando el formato para poder seguir deleitando a sus seguidores.
Pat Kelly ha dejado un legado de elegancia, buen gusto y calidad interpretativa, un recordatorio de que la sutileza y el romanticismo también tienen un lugar de honor en la historia del reggae. Hoy lo despedimos con gran emotividad, y lo recordaremos por su trabajo y su legado musical.
¡Hasta siempre querido Pat, que tú música siga resonando hasta la eternidad!

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