01 noviembre 2019

The Soul Brothers - Trayectoria musical


La historia de la música popular jamaiquina está llena de transiciones veloces, rupturas abruptas y continuidades creativas. En ese vaivén constante, uno de los capítulos más decisivos ocurrió en 1965, cuando la disolución de The Skatalites dejó un vacío que parecía difícil de llenar. Aquella banda, formada apenas un año antes, había definido el sonido del ska con su virtuosismo instrumental y su energía contagiosa, pero conflictos internos, desacuerdos monetarios y problemas con la ley precipitaron su final. Fue en ese momento cuando Clement "Coxsone" Dodd, dueño del sello Studio One y verdadero arquitecto del desarrollo musical de Jamaica en los años sesenta, decidió reunir a un nuevo conjunto de músicos de sesión que pudiera mantener la maquinaria creativa en marcha. Así nacieron The Soul Brothers, agrupación que se convirtió en la heredera natural de The Skatalites y en un puente esencial hacia el rocksteady y el reggae.

La formación de The Soul Brothers en Kingston en agosto de 1965, apenas una semana después de la ruptura de The Skatalites, reflejaba la continuidad con el pasado inmediato: Roland Alphonso fue uno de los pilares que se mantuvo tras la separación de The Skatalites. A su lado figuró Johnny Moore en la trompeta, mientras que la base rítmica contó en distintas etapas con Lloyd Brevett en el contrabajo y la batería de Lloyd Knibb. Sin embargo, la incorporación más significativa fue la de Jackie Mittoo, que asumió un papel decisivo como director musical. Mittoo aportó algo que The Skatalites no tuvo del todo: una visión clara de arreglo y conducción, capaz de dar coherencia al conjunto y de introducir un nuevo color instrumental, el órgano eléctrico, que se convertiría en seña de identidad de Studio One. De igual forma, la alineación se complementaría con músicos de gran calibre, 
que iría cambiando con el tiempo, con gente como Bobby Ellis en la trompeta, Bryan Atkinson al bajo, Dennis "Ska" Campbell en el saxofón, Harry Haughton a la guitarra y Joe Isaacs en la batería.

Desde su origen, The Soul Brothers se configuraron menos como una banda con identidad de espectáculo en vivo y más como un colectivo de estudio. El nombre servía como denominador común de un grupo de músicos que rotaba según las necesidades de las grabaciones, manteniendo la práctica de rotar la alineación de músicos que era común desde The Skatalites y antes.

La disciplina de Studio One exigía constancia: en las sesiones diurnas se registraban decenas de pistas instrumentales, y por la noche esas mismas bases servían para que cantantes como Ken Boothe, Alton Ellis, The Heptones o The Gaylads sumaran voces y melodías. La eficacia de este sistema convirtió a la banda en un engranaje fundamental de lo que la crítica ha denominado la Motown de Jamaica, un espacio donde la experimentación con ritmos, armonías y texturas era parte de la rutina.

En cuanto al sonido, The Soul Brothers heredaron la impronta del ska orquestal pero empezaron a ralentizar el tempo, dando mayor protagonismo a la línea de bajo y a la cadencia de la batería. La euforia acelerada de principios de la década dio paso a grooves más relajados, marcados por una sensación de “peso” que anticipaba el cambio de paradigma hacia el rocksteady. El órgano de Jackie Mittoo añadió capas armónicas que acercaban la música a la tradición soul y al rhythm & blues, pero sin perder el carácter netamente jamaiquino. Muchas de estas composiciones fueron concebidas como instrumentales autónomos, pero con frecuencia se transformaron en riddims que luego reaparecieron en forma de canciones vocales, evidenciando el carácter reciclable y dinámico de la producción jamaiquina.




Entre las piezas más recordadas de este periodo se encuentran temas como “Last Train to Skaville”, un instrumental emblemático que ilustra la transición del ska hacia un tempo más pausado, o cortes como “Lawman”, “Phoenix City”, “Wakie Wakie” e “Instant Jerk”, que se publicaron en singles o en compilaciones posteriores y que muestran la amplitud estilística de la banda. En 1966 apareció el álbum Hot Shot, uno de los pocos intentos de dar forma de LP a aquella producción fragmentaria, y poco después se editaría Carib Soul, ya en una línea que miraba abiertamente al nuevo estilo en gestación. Décadas más tarde, sellos como Soul Jazz recuperarían estas grabaciones en compilaciones como Last Train to Skaville, acreditadas a Jackie Mittoo & The Soul Brothers, poniendo de relieve la centralidad del organista en el proyecto.

La vida de The Soul Brothers como nombre específico fue relativamente breve, pues la agrupación se transformó al poco tiempo en The Soul Vendors y posteriormente en Sound Dimension, nombres distintos para designar al mismo núcleo flexible de músicos que servía como banda residente de Studio One. Esta fluidez nominal refleja la realidad del estudio: lo importante no era tanto la permanencia de un rótulo, sino la continuidad de un sonido y de un método de trabajo. A lo largo de esas mutaciones, Jackie Mittoo consolidó su rol de arreglista y creador de patrones rítmicos que se convertirían en clásicos, mientras Roland Alphonso y otros veteranos del ska mantenían vivo el vínculo con la tradición instrumental de la isla.

El legado de The Soul Brothers es doble. Por un lado, representan un eslabón indispensable en la cadena evolutiva de la música jamaiquina: sin su aporte, el paso del ska al rocksteady habría sido más abrupto y probablemente menos consistente. Por otro lado, dejaron un acervo de instrumentales cuya importancia trasciende el momento histórico, pues muchos de esos riddims fueron reutilizados, versionados y sampleados en décadas posteriores, extendiendo su vida más allá de los años sesenta. Figuras como Jackie Mittoo se proyectaron a nivel internacional y cimentaron la reputación de Studio One como cantera de innovación.

Hoy, cuando se revisa la historia del ska y del reggae, The Soul Brothers suelen aparecer en un segundo plano respecto a The Skatalites, pero un análisis detenido revela que su papel fue igualmente crucial. Supieron mantener la continuidad en un momento de crisis, introdujeron nuevas sonoridades que definirían la identidad de toda una era, y sirvieron como laboratorio musical de donde emergieron algunos de los cimientos del reggae moderno. Escuchar sus grabaciones es asomarse a un instante de cambio, cuando la isla pasaba del frenesí del ska a la cadencia del rocksteady, y cuando un grupo de jóvenes músicos, liderados por la visión de Jackie Mittoo y el talento de Roland Alphonso, forjaba sin saberlo el sonido que resonaría en el mundo entero durante las décadas siguientes.

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