22 enero 2021

Carib Soul


Carib Soul es el segundo álbum de la banda The Soul Brothers, que fue lanzado bajo el cobijo de Studio One en 1967. Originalmente no fue lanzado tal cual como un álbum, sino mas bien como una recopilación de pistas grabadas por la banda para el sello. Su primer edición fue en formato LP, aunque años después se ha reeditado y lanzado tanto en formato CD como digital.

Este álbum se inscribe dentro del periodo de consolidación del sonido de Studio One, en un momento de profunda transformación para la música popular jamaicana, pues refleja la transición entre el impulso rítmico del ska y la cadencia más pausada y estructurada del rocksteady.

 En este sentido, Carib Soul cumple una doble función: por un lado, documenta el repertorio instrumental característico de Studio One durante la segunda mitad de los años sesenta, y por otro, ofrece una representación fiel del estilo sonoro que definió a la industria musical de Kingston en ese periodo.





15 enero 2021

Hot Shot


Este es un álbum de estudio de The Soul Brothers, considerado el primero de la banda. Publicado originalmente en 1966 bajo el sello Studio One, el álbum no solo consolidó a la banda como la columna vertebral instrumental del estudio de Clement “Coxsone” Dodd, sino que también registró el tránsito definitivo del ska hacia el rocksteady, con una elegancia y una precisión musical que siguen siendo una referencia medio siglo después. Sin embargo, es importante mencionar que en su primer lanzamiento no era considerado un álbum de estudio, sino mas bien una recopilación de diversos temas que la banda, posterior a la separación de The Skatalites, habían grabado entre 1966 y 1967 para el sello.

El disco fue grabado en el Studio One de Brentford Road, Kingston, y distribuido originalmente en formato LP bajo el sello Jamaica Recording & Publishing Studio Ltd. Su reedición más conocida apareció en formato digital y CD en 2015, remasterizada para Studio One Records, lo que permitió redescubrir la claridad de sus líneas instrumentales y el refinamiento de sus arreglos.

El álbum suele contemplarse como una de las referencias instrumentales más representativas del periodo de transición del ska al rocksteady, tanto dentro del sello Studio One como otros sellos de la época. Pero más allá de su importancia musical, Hot Shot también tiene un valor histórico. Representa la consolidación de The Soul Brothers como la banda residente de Studio One, un rol que los convirtió en el motor silencioso detrás de infinidad de grabaciones posteriores de artistas vocales como The Heptones, The Wailers o Ken Boothe. Muchas de las bases rítmicas creadas para Hot Shot fueron reutilizadas o reinterpretadas años después, dando lugar a los célebres “riddims” que se convirtieron en pilares del reggae y el dub.


08 enero 2021

Rare Reggae Grooves From Studio One


El Rare Reggae Grooves From Studio One es un álbum recopilatorio lanzado en 1999 por Studio One/Heartbeat Records como la continuación del álbum Studio One Showcase Volume 1. Las pistas del álbum fueron grabadas originalmente en Jamaica.

A mediados y finales de los setenta, en Jamaica se popularizó extender cada canción añadiendo una repetición instrumental al final de la versión vocal. Esto permitió al productor extender la canción de tres minutos a, en ocasiones, más de once, lo que garantizaba que, si se producía un éxito, mantendría la pista de baile llena durante un buen rato.

En Studio One esto dio lugar a innumerables mezclas en formato 12" de algunos éxitos clásicos, así como de muchos que se consideraron aptos para extenderse debido a su popularidad.

Muchas de las canciones del Rare Reggae Grooves From Studio One se lanzaron originalmente a finales de los sesenta y se reeditaron en esta versión extendida diez años después (originalmente publicadas como Studio One Showcase Volume 2).

Todas las pistas fueron sobregrabadas a partir de sus dos pistas originales y luego remezcladas y publicadas. Este lanzamiento contiene dos temas poco comunes, "Going to Zion" y "Take a Little Love", así como el gran éxito del dancehall "Cuss Cuss".

Todos los temas del recopilatorio son inéditos en formato CD, y varias de ellas cuentan con la batería del legendario Leroy "Horsemouth" Wallace, miembro de The Studio One Band. Además, cuenta con la participación de The Soul Brothers, The Soul Vendors, The Sound Dimension y The Soul Defenders acompañando las interpretaciones de Ken Boothe, Lloyd Robinson, Peter Broggs, Winston Francis y The Gaydals.


06 enero 2021

Música y nación en Jamaica: Una lectura histórica y cultural - Parte 1


Jamaica canta su historia: 
la música como expresión cultural y resistencia


Desde sus primeros latidos, la historia de Jamaica ha estado marcada por el cruce de mundos, el conflicto de poderes y la lucha por la supervivencia cultural. En esa encrucijada histórica, la música no ha sido un simple acompañamiento de fondo, sino una forma central de expresión, una herramienta de resistencia, una vía para narrar la existencia misma. Desde los cantos espirituales de las comunidades esclavizadas hasta los ecos globales del reggae, la música en Jamaica ha sido la voz del pueblo, su memoria, su refugio, su arma.

La isla, como muchas del Caribe, nació al mundo moderno bajo el peso del colonialismo, la violencia y la esclavización de millones de africanos. Pero, paradójicamente, en medio del desarraigo y el dolor, germinó un proceso profundo de creación cultural. Las tradiciones musicales africanas no desaparecieron: se adaptaron, resistieron, dialogaron con otras influencias e hicieron nacer una nueva identidad sonora. Los ritmos tambores de los cultos religiosos, los patrones de llamada y respuesta, la centralidad del cuerpo y el trance se mantuvieron como códigos esenciales en medio del proceso de criollización. Así, mientras el sistema colonial imponía silencio y sumisión, los oprimidos hacían de la música una forma de sobrevivencia espiritual.

Con el paso del tiempo, esa energía expresiva fue dando forma a géneros propios, moldeados por el entorno rural, la lengua patois, la pobreza urbana, la sátira política y el ingenio popular. El mento, por ejemplo, surgido a principios del siglo XX, mezcló elementos africanos y europeos en una síntesis festiva y crítica, cuyos músicos relataban con picardía las tensiones sociales del país. No era sólo música para bailar; era también crónica social, comentario agudo, espejo del presente.

Más adelante, con el nacimiento del ska en los años cincuenta y su consolidación en los sesenta, la música jamaicana se convirtió en la banda sonora de un país en transición. La independencia de 1962 no solo trajo consigo una nueva bandera, sino un nuevo ritmo, enérgico y optimista, que expresaba la euforia de un pueblo que celebraba su emancipación política. Sin embargo, la música no se detuvo en el júbilo: también supo registrar los desencantos posteriores, las promesas incumplidas, la persistencia de la desigualdad. El rocksteady ralentizó el tempo e introdujo nuevas sensibilidades, mientras que el reggae, con su profundidad lírica y espiritual, se convirtió en el vehículo perfecto para hablar de justicia social, dignidad africana, identidad caribeña y fe rastafari.

Durante las décadas siguientes, Jamaica siguió cantando sus contradicciones. El dancehall, surgido en los ochenta, amplificó el grito urbano, explorando temas como la marginalidad, la violencia, el deseo y la autoafirmación. Fue también una reinvención sonora, con nuevos lenguajes digitales, nuevos públicos y nuevas formas de circulación. Aunque muchas veces criticado por su tono explícito o su aparente superficialidad, el dancehall ha sido, al igual que sus predecesores, un reflejo fiel de su tiempo, un testimonio musical de la vida en los barrios populares.

Hoy, hablar de la música jamaicana es hablar de un archivo cultural vivo, en constante movimiento. No sólo por la vitalidad de sus escenas locales, sino también por su expansión planetaria: soundsystems en África, bandas de reggae en Japón, ritmos dub en Europa, fusiones en América Latina. La música de Jamaica ha superado las fronteras geográficas para convertirse en lenguaje común de múltiples resistencias y búsquedas identitarias. Pero en su núcleo sigue latiendo lo mismo: una isla que canta su historia con la fuerza de quien sabe que su voz, aunque pequeña en tamaño, resuena con una potencia universal.