“Love the life you live. Live the life you love.”
Hoy recordamos la partida de Robert Nesta Marley, el hombre que convirtió la música en un acto de conciencia, resistencia y amor. Su guitarra no solo vibraba con ritmo, sino con verdad. A través del reggae, Bob Marley tejió una red de ideas que aún hoy nos abrazan: unidad, justicia, redención y libertad espiritual.
Desde Trenchtown al mundo, su voz sigue viva como un faro. Denunció la opresión, habló por los silenciados, y llevó el mensaje rastafari con dignidad y fuerza. Su música es más que sonido: es raíz, fuego y fe. Hoy, en su aniversario luctuoso, no lo lloramos: lo celebramos. Porque Bob Marley no murió, se convirtió en ritmo eterno.
A lo largo de la década de los 70, Bob Marley no solo internacionalizó el reggae, sino que lo transformó en un lenguaje universal de lucha. Sus letras conectaban con los pueblos que sufrían colonialismo, pobreza y represión en cualquier parte del planeta. En sus conciertos, no solo había música: había fuego, palabra, y revolución. Y no fue solo un músico, sino un pensador popular, un puente entre Etiopía y Jamaica, entre África y el Caribe, entre el cuerpo y el espíritu.
Desde este espacio nos sumamos a este homenaje con la convicción de que su legado sigue latiendo en cada riddim, en cada mensaje de resistencia que emerge entre bajos sincopados y guitarras punzantes. Recordarlo es una forma de mantener viva la llama del reggae, del ska, de la música como arma de conciencia. Porque si Bob Marley enseñó algo, es que la música puede ser un ejército sin violencia, una oración sin templo, una revolución sin balas.
¡One Love, Bob! Tu fuego no se apaga.

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