Burning Spear, nacido bajo el nombre de Winston Rodney el 1 de marzo de 1945 en la parroquia de St. Ann, Jamaica, la misma parroquia que vio nacer a Bob Marley y Marcus Garvey, desde muy joven se inspiró en las enseñanzas de Garvey sobre el orgullo negro, la unidad africana y la autosuficiencia.
Garvey se convirtió en su guía, y Spear transformó estas enseñanzas en sermones líricos, asegurándose de que las nuevas generaciones no las olvidaran. Canciones como “Marcus Garvey” y “Old Marcus Garvey” se convirtieron en himnos, no solo en Jamaica sino en todo el mundo, enseñando historia a través del ritmo. Recordaba a la gente el llamado de Garvey: “¡Arriba, raza poderosa, logren lo que se propongan!”.
Mientras otros artistas de reggae se centraban en el amor, la política o la espiritualidad, Burning Spear se concentró en la educación a través de la música. Sus letras volvían constantemente a temas de la historia africana, la identidad y las luchas de la diáspora.
Canciones como: “Slavery Days” – que recuerda los horrores de la esclavitud para que el mundo jamás los olvide, “Columbus” – que desafía las mentiras coloniales al declarar: “Cristóbal Colón es un maldito mentiroso”, o “Social Living” – que promueve la justicia, la unidad y la autodeterminación–, a través de estas canciones, Burning Spear brindó a su público lecciones de verdad que faltaban en las aulas de Babilonia.
Musicalmente, el estilo de Burning Spear es denso e hipnótico, caracterizado por líneas de bajo profundas, ritmos de batería constantes y voces que evocan el canto. Su interpretación a menudo recuerda a la de un predicador o griot, recordando el papel de los historiadores orales africanos que preservaron las tradiciones a través de la narración y el canto.
Sus conciertos, además, se sienten menos como entretenimiento y más como encuentros espirituales. Con humo elevándose, cánticos resonando y ritmos envolventes, Burning Spear transforma el escenario en un templo de aprendizaje y resistencia.
Como rastafari devoto, Burning Spear impregnó su música con la fe y la pasión del movimiento. Cantó sobre Jah, Sión y la repatriación, vinculando siempre la espiritualidad con la historia. Su presencia, militante pero serena, lo convirtió en un puente entre el pasado y el presente: un artista que llevó la memoria de África al pulso del reggae.
Sus canciones no se limitaban a recordar la historia; eran armas contra las mentiras de Babilonia. Al exponer la verdad a través de la música, resistió la erradicación cultural y enalteció la identidad negra.
Burning Spear será recordado por siempre como el Maestro de Historia del reggae. A través de canciones arraigadas en la filosofía de Marcus Garvey, la memoria africana y la fe rastafari, impartió al mundo lecciones que ningún libro de texto colonial podría ofrecer. Su voz les recordó a los oprimidos su fuerza, sus raíces y su destino.
Hoy celebramos su aniversario de natalicio, y escuchar su música es como estar en un aula de resistencia, donde cada golpe de tambor porta la sabiduría de los ancestros y cada letra señala el camino hacia Sión.

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