20 junio 2025

Groover Redding. El primer juramento a Ras Tafari


Grover Cleveland Redding, activista panafricanista radicado en Chicago, figura entre los personajes más tempranos asociados a las ideas que, años después, nutrirían al movimiento rastafari. Aunque permanece en los márgenes de la historiografía convencional, su trayectoria ofrece un ejemplo significativo del nacionalismo negro y del “etiopianismo” que circulaba en diversas comunidades afroamericanas a inicios del siglo XX. En 1919, Redding realizó un acto simbólico que marcaría su lugar en esta historia: la quema ceremonial de la bandera estadounidense y el izamiento de la bandera etíope como expresión pública de lealtad al entonces Ras Tafari Makonnen, futuro emperador Haile Selassie I.

Este gesto no surgió de manera aislada. Formaba parte de una red más amplia de expresiones políticas y espirituales vinculadas al panafricanismo, al movimiento de repatriación y a la relectura bíblica del rol de Etiopía como referente simbólico de soberanía y dignidad negra. Dichas corrientes se vieron reforzadas por la llegada a Estados Unidos, en 1919, de una delegación diplomática etíope que visitó varias ciudades del país. Para grupos afroamericanos que buscaban construir identidades alternativas frente a la segregación y la negación de ciudadanía plena, Etiopía funcionó como un emblema político y espiritual, capaz de articular aspiraciones de autonomía y de reconfigurar la noción de pertenencia comunitaria.

En este contexto, Redding fundó la Star Order of Ethiopia o Ethiopian Mission to Abyssinia, una organización que combinaba elementos políticos, proféticos y comunitarios. Sus miembros se autodenominaban “etíopes” en un sentido simbólico, rechazando la categoría de “negros” impuesta por el orden social estadounidense. La organización promovía la idea de una diáspora etíope dispersa, destinada a reorganizarse y, eventualmente, a contribuir a la construcción o fortalecimiento de Etiopía como nación independiente. Esta visión tomó forma en rituales, documentos de membresía y discursos públicos que buscaban situar a la comunidad afroamericana dentro de un marco identitario alternativo y transnacional.

El episodio más documentado ocurrió el 20 de junio de 1920, cuando Redding encabezó una marcha en el sur de Chicago. Vestido con una indumentaria que él describía como propia de un príncipe abisinio y montado en un caballo blanco, lideró una procesión que culminó en la quema simbólica de la bandera estadounidense. La acción derivó en un enfrentamiento con la policía, en el cual hubo disparos, heridos y, posteriormente, detenciones. Redding fue arrestado, juzgado y finalmente ejecutado, convirtiéndose en una figura polémica dentro del paisaje político afroamericano de su tiempo.

A pesar de la escasez de registros oficiales y de la fragmentación de las fuentes, la memoria de Redding pervive en relatos orales, en algunos escritos panafricanistas tempranos y en investigaciones recientes sobre el radicalismo negro del periodo de entreguerras. Su importancia radica menos en la magnitud organizativa de su movimiento y más en el peso simbólico de sus acciones, que anticipan elementos que posteriormente serían centrales en el pensamiento rastafari: la centralidad de Etiopía, la lealtad espiritual hacia el Ras Tafari como figura de soberanía africana, y la resignificación religiosa y política del discurso panafricanista.

La historia de Redding y de la Misión Abisinia evidencia cómo, antes del surgimiento formal del rastafarismo en Jamaica, ya existían entre sectores afroamericanos formas de reinterpretar a Etiopía como proyecto político, espiritual y cultural. Su caso ilustra también la amplitud del imaginario panafricanista en el periodo de posguerra y permite comprender mejor las raíces transnacionales y heterogéneas que alimentaron, en décadas posteriores, los movimientos culturales y religiosos vinculados a la diáspora africana.




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