El 1 de agosto de 1931 nació en Kingston, Jamaica, un músico que sin ser vocalista, frontman ni figura mediática, sentó las bases del ska y ayudó a cimentar el sonido de la música jamaicana para el mundo. Lloyd Brevett, contrabajista y miembro fundador de The Skatalites, fue mucho más que un acompañante: fue uno de los verdaderos arquitectos del ritmo isleño.
Desde temprana edad, Brevett se sumergió en los sonidos del jazz, el mento y el rhythm & blues estadounidense, absorbiendo la riqueza rítmica que más tarde trasladaría al contrabajo. En 1964, con otros músicos legendarios como Don Drummond, Tommy McCook y Roland Alphonso, dio vida a The Skatalites: la banda que definiría el ska original y pondría a Jamaica en el mapa musical global.
Brevett fue el pulso de esta revolución. Su contrabajo marcaba la cadencia, el “heartbeat” que movía a las multitudes. Escuchar piezas como “Guns of Navarone”, “Freedom Sounds” o “Man in the Street” es escuchar la línea de bajo como columna vertebral: sólida, cadenciosa, elegante.
Pero su legado no termina ahí. Tras la separación inicial de The Skatalites en 1965, Brevett siguió siendo una figura clave en la escena de Studio One, colaborando en grabaciones que hoy son clásicos del ska, rocksteady y reggae. En los años 70 y 80 participó en reuniones de la banda, produciendo álbumes como African Roots (1975) y siendo parte de la histórica reunión en el Reggae Sunsplash de 1983.
Por sus contribuciones, recibió la Order of Distinction en 1981 y la Medalla Musgrave de Plata en 2010. Sin embargo, su mayor reconocimiento está en las vibraciones de cada canción ska donde el bajo suena con esa mezcla de swing caribeño y rigor jazzístico que él ayudó a forjar.
Lloyd Brevett falleció en 2012, apenas unos meses después del asesinato de su hijo y tras sufrir un derrame cerebral. A pesar de su partida, su influencia es perenne. Quienes hoy tocan bajo en ska, reggae o dub, lo hacen sobre los cimientos que él colocó.
Este 1 de agosto celebramos su natalicio recordando que, en la historia de la música jamaicana, el bajo no solo acompaña: guía, impulsa y da alma. Y Lloyd Brevett fue, sin duda, uno de sus más grandes espíritus.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario