Haile Selassie I y su vínculo con el movimiento rastafari y la cultura musical jamaicana
Haile Selassie I, nacido como Tafari Makonnen el 23 de julio de 1892 en la provincia de Harar, Etiopía, es una figura central en la cosmovisión del movimiento rastafari. Coronado emperador de Etiopía el 2 de noviembre de 1930, bajo el título oficial de Negusa Nagast (“Rey de Reyes”), Selassie no solo desempeñó un papel fundamental en la política africana del siglo XX, sino que, paradójicamente, se convirtió en una figura mesiánica para un movimiento espiritual surgido en el Caribe: el rastafarismo. A 133 años de su nacimiento, resulta pertinente examinar el alcance de su figura tanto en términos religiosos como culturales, particularmente en relación con la música popular jamaicana.
Origen del culto rastafari y el papel mesiánico de Haile Selassie I
El movimiento rastafari emergió en Jamaica durante la década de 1930, en un contexto de pobreza estructural, colonialismo y discriminación racial. Inspirado por las enseñanzas del activista jamaicano Marcus Garvey —quien profetizó la coronación de un rey negro en África como señal de redención—, el rastafarismo identificó en Haile Selassie I al mesías prometido, la reencarnación viva de Jah (Dios), y al legítimo heredero de la línea davídica a través del rey Salomón y la reina de Saba.
Aunque Selassie nunca se autoproclamó divinidad, y de hecho negó explícitamente dicha condición en su visita a Jamaica en 1966, para muchos rastafaris su figura sigue siendo sagrada, y sus discursos, especialmente ante la ONU, son considerados textos doctrinales. El título “Ras Tafari” (príncipe Tafari) fue posteriormente adoptado como el nombre del movimiento, consolidando así la identificación entre el emperador etíope y la esperanza de redención africana.
Relación entre el rastafarismo y el reggae
Si bien el rastafarismo tiene raíces profundamente espirituales y filosóficas, su expansión global está intrínsecamente ligada a la música, en particular al reggae. En sus inicios, no obstante, existía una tensión interna: sectores ortodoxos consideraban al reggae como una manifestación capitalista y secular, ajena al culto auténtico del nyabinghi, la música ritual rastafari basada en tambores, cánticos y oraciones.
No obstante, a partir de la década de 1970, la conversión de figuras clave del panorama musical jamaicano al rastafarismo —como Bob Marley, Peter Tosh y Bunny Wailer— transformó al reggae en un vehículo de difusión espiritual, política y cultural. El reggae comenzó a incorporar referencias directas a Haile Selassie I, a la historia de Etiopía, al panafricanismo y a la crítica del sistema opresor conocido como “Babylon”.
La canción “War” de Bob Marley, por ejemplo, está basada literalmente en un discurso pronunciado por Selassie en la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1963, lo cual ejemplifica la centralidad del emperador en el contenido lírico del género. Este fenómeno permitió que el rastafarismo adquiriera visibilidad mundial, asociándose indisolublemente con la música popular jamaicana, aunque no sin matices y desacuerdos internos.
Mitos populares y malinterpretaciones sobre la religión rastafari
A lo largo de los años, la imagen del rastafarismo ha sido objeto de simplificaciones y malinterpretaciones. Es común, por ejemplo, asociar esta religión únicamente con el consumo ritual de cannabis o el uso de dreadlocks, prácticas que, aunque presentes, no constituyen el núcleo doctrinal del movimiento. El consumo de ganja, por ejemplo, es concebido como un sacramento espiritual por algunos grupos, pero rechazado por otros. Lo mismo ocurre con el uso de peinados naturales como expresión de rebeldía contra los valores estéticos coloniales.
Asimismo, persiste el error de suponer que el rastafarismo es una religión africana o etíope por origen, cuando en realidad se trata de una creación cultural afrocaribeña profundamente influenciada por las condiciones sociopolíticas de Jamaica en el periodo de entreguerras. Aunque Etiopía ocupa un lugar simbólico privilegiado como tierra prometida o “Sion”, el rastafarismo es, en términos históricos y sociológicos, un movimiento religioso poscolonial surgido en el Caribe.
Conclusión
El impacto de Haile Selassie I en la cultura contemporánea excede los límites de la historia política de África. Su figura, reinterpretada desde el Caribe como símbolo de divinidad, justicia y resistencia, ha sido fundamental en la construcción de una identidad espiritual afrodescendiente que, a través del reggae, ha alcanzado escala global. A su vez, el rastafarismo ha influido en la música, la estética, la lengua y la espiritualidad de millones de personas, configurando una red de sentidos que conecta religión, política y arte.
A más de un siglo de su nacimiento, la figura de Haile Selassie continúa siendo objeto de veneración, debate y estudio. Tanto en la liturgia rastafari como en las letras del reggae, su legado permanece activo, recordándonos que la espiritualidad también puede expresarse mediante la música y la resistencia cultural.
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