27 junio 2024

The Skatalites - 27 de junio de 1964: el debut que marcó la historia del ska


El 27 de junio de 1964, The Skatalites ofrecieron su primer concierto oficial en el Club Hi-Hat, un reconocido espacio musical ubicado en Water Lane, en el tradicional barrio costero de Rae Town, en Kingston. La agrupación, formada apenas semanas antes por algunos de los músicos más solicitados en las grabaciones de Studio One, se presentó ante un público local que desconocía que estaba presenciando el nacimiento de una de las bandas más influyentes en la historia musical de Jamaica.

El siguiente relato es una recreación narrativa construida a partir de datos históricos, contexto cultural y el imaginario colectivo en torno a aquella noche. No pretende ser una transcripción literal de los hechos, sino una aproximación plausible a la atmósfera, el ambiente y la emoción que pudieron vivirse en el debut de The Skatalites. A 60 años de este momento histórico para la banda y para la música jamaicana en general, celebremos el legado de estos grandes músicos.

The Skatalites: 60 años de música y baile al ritmo de ska


En 1964, en el corazón vibrante de Kingston, Jamaica, nueve músicos de excepción decidieron unir fuerzas para dar forma a un sonido que, sin saberlo, se convertiría en uno de los cimientos de la música popular contemporánea: el ska. Bajo el nombre de The Skatalites, este conjunto no solo perfeccionó un estilo en auge, sino que le imprimió carácter, identidad y una energía inconfundible que resonaría mucho más allá de la isla. Aquella formación original estaba integrada por Tommy McCook (saxofón tenor, líder musical), Roland Alphonso (saxofón tenor), Don Drummond (trombón), Lester Sterling (saxofón alto), Lloyd Brevett (contrabajo), Lloyd Knibb (batería), Jackie Mittoo (piano y órgano), Jerome “Jah Jerry” Haynes (guitarra) y Johnny “Dizzy” Moore (trompeta). Nueve talentos formados en la exigente tradición de las orquestas de hotel, las bandas militares y las sesiones de estudio, unidos en un momento histórico en que Jamaica comenzaba a escribir su propia banda sonora.

Su debut público, en mayo de 1964 en el Hi-Hat Club de Rae Town, marcó el inicio de una etapa breve pero intensa: apenas catorce meses de actividad continua en los que grabaron decenas de sencillos, muchos de ellos hoy considerados piedras angulares del ska. Temas como Guns of Navarone, Eastern Standard Time o Simmer Down —este último junto a The Wailers— revelaron la fuerza de un sonido que mezclaba el swing del jazz, la cadencia del mento y el calipso, y la urgencia rítmica del R&B estadounidense. Cada integrante aportaba su sello: la trompeta incisiva de Moore, los solos elegantes de Alphonso, la base rítmica inquebrantable de Brevett y Knibb, la creatividad desbordante de Drummond en el trombón, el fraseo melódico de McCook, el toque sofisticado de Mittoo al teclado, las líneas de guitarra sincopadas de Jah Jerry y el saxo alto enérgico de Sterling.

En junio de 1965, la historia dio un giro abrupto. La banda ofreció su concierto del primer aniversario en el Glass Bucket Club, que resultaría ser su última presentación con la formación original. Conflictos internos, problemas legales y las tensiones de una vida de giras y grabaciones pusieron fin a la primera etapa de The Skatalites. Sin embargo, su música siguió viva en vinilos, en las pistas de baile y en la memoria colectiva de Jamaica, influyendo en el rocksteady, el reggae y, décadas después, en el ska global.

El tiempo, sin embargo, no pudo borrar su huella. Reuniones parciales en 1974 y 1979, y un regreso oficial en 1983 para el Reggae Sunsplash, devolvieron a The Skatalites al escenario, esta vez como embajadores internacionales del ska. A lo largo de las décadas, nuevos músicos se unieron para mantener encendida la llama, pero siempre con respeto y reverencia hacia los fundadores.

Hoy, sesenta años después, su legado es incuestionable. The Skatalites no solo pusieron a Jamaica en el mapa musical, sino que ayudaron a forjar una identidad cultural que sigue inspirando a músicos y oyentes en todos los rincones del planeta. Este homenaje busca recordar y celebrar a cada uno de esos nueve arquitectos del ska, explorando sus historias, sus estilos y su contribución a un fenómeno que sigue vivo.

En las próximas entregas de esta serie, recorreremos la vida y obra de cada uno de los miembros originales, figuras clave en la transformación del ska en un lenguaje musical universal.




26 junio 2024

Bob Marley. One Love [2024] - Película


En 2024 llegó a las salas de cine Bob Marley: One Love, la primera película biográfica oficial del legendario músico jamaicano, dirigida por Reinaldo Marcus Green (King Richard) y producida por Paramount Pictures en colaboración con la familia Marley. Con Kingsley Ben-Adir en el papel de Bob y Lashana Lynch como Rita Marley, el filme cuenta además con la producción ejecutiva de Ziggy Marley, Cedella Marley y Rita Marley, junto a figuras de Hollywood como Brad Pitt a través de Plan B Entertainment. La cinta no solo pretende narrar la vida del artista, sino también honrar su legado espiritual, social y musical.

A diferencia de otras biopics que intentan condensar toda una vida en dos horas, One Love apuesta por un enfoque más íntimo, situándose en un periodo clave: entre 1976 y 1978. La historia arranca con el atentado contra Marley en su casa de Kingston, en medio de una tensa polarización política en Jamaica. A partir de ahí, lo vemos partir a Londres, donde crea el álbum Exodus (1977), considerado por muchos su obra cumbre. La película culmina con su regreso triunfal a Jamaica y la histórica aparición en el One Love Peace Concert, en la que unió simbólicamente a los líderes de los partidos rivales. Esta narrativa acotada permite explorar con profundidad las contradicciones, esperanzas y temores de un hombre que era ya más que una estrella de música.

En su dimensión temática, la película retrata a Marley como un líder espiritual, atrapado entre su rol de artista internacional y su compromiso con el pueblo jamaicano. El guión se enfoca en su visión de unidad, amor y resistencia frente a la violencia y la injusticia. Si bien el rastafarismo aparece presente, se trata con cierta suavidad, lo que ha generado opiniones encontradas entre seguidores más cercanos a esta cosmovisión. Aun así, se logra transmitir con fuerza el mensaje que Bob repitió en vida: “mi música es para siempre”.

Musicalmente, One Love es un deleite. No es un musical como Rocketman, sino un drama con banda sonora original: las grabaciones de Bob Marley and The Wailers suenan tal como fueron concebidas, sin recreaciones. Esto aporta autenticidad y emotividad a cada secuencia. Canciones como War, Exodus, Jamming y por supuesto One Love se integran con precisión narrativa, marcando los momentos emocionales del filme. La actuación de Ben-Adir es convincente, especialmente en lo gestual y emocional, aunque el parecido físico no sea exacto. Lashana Lynch, por su parte, ofrece una interpretación sólida de Rita Marley, aportando equilibrio y fuerza.

El impacto cultural de esta película es innegable. Más allá de las críticas que señalan una omisión de aspectos polémicos o íntimos de la vida de Marley, One Love cumple con algo fundamental: volver a colocar a Bob Marley en el centro de la conversación pública como símbolo de paz, resistencia y música comprometida. Su estreno reavivó el interés por su discografía, especialmente entre jóvenes que solo lo conocían como ícono popular o rostro de camisetas. En Jamaica, fue recibida con emoción y orgullo, no solo por ser una superproducción internacional, sino por hacer eco del espíritu de reconciliación que Marley intentó sembrar con su arte.

En definitiva, Bob Marley: One Love no es solo una película sobre un cantante, sino sobre un momento histórico en el que la música tuvo el poder de sostener a un pueblo fracturado. No es un retrato perfecto ni definitivo, pero sí un homenaje sincero que busca recordarnos que el mensaje de Bob Marley sigue vivo. En tiempos de ruido y fragmentación, su llamado a la unidad y el amor colectivo resuena con más urgencia que nunca.